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  Noviembre 1998. Opinión
Cultura para todos: relación tumultuosa de nuestro ayuntamiento y el WOMAD
Jodío Niño

No es poco el problema que se plantea para ubicar el Womad en Las Palmas de Gran Canaria. Ya nos supone bastante esfuerzo organizarlo, y pagarlo, como para estarnos todavía preguntando por el color del café.

Por partes. La corporación municipal nos desayunó el año pasado con su negativa a celebrar el Womad en Las Canteras, lugar dónde se viene celebrando desde que aterrizó en nuestro archipiélago, junto con alguno de los conciertos y actos más significativos y populares de los que hemos podido disfrutar. Y es que nuestra playa, por sí misma, representa tanto para estos actos como la Plaza de Santa Ana para los que allí se celebran.

Por supuesto, al lumbrera que ha preferido escoger el Santa Catalina como marco para mostrar al mundo las exquisiteces de nuestra ciudad, en una tierra que vive del turismo, y en una ciudad que tiene una Playa de Las Canteras, habría que elevarlo a los altares de la eficiencia, por ejemplo, edificándole una estatua con cargo a la campaña "Comparte un Amor" y colocándola en el más profundo de los almacenes municipales, a ver si hay suerte y se le olvida con el tiempo.

A menos claro que haya algún problema insalvable que obligue al cambio.

Y haberlo haylo, dice el alcalde: celebrar el Womad en Las Canteras es un desastre ecológico de tal magnitud, que el vertido de Doñana queda a la altura de una buena sesión de mascarilla de arcilla limpiadora para las carpas y cigüeñas del Parque Nacional. Se evocan desastres tales como las toneladas de basura que se generan en estos actos, los vertidos incontrolados de las aguas menores de los bebedores empedernidos y los ruidos generados que molestan al vecindario, a la flora y a la fauna local, cada uno de ellos suficiente para desequilibrar el delicado equilibrio ecológico de la Playa.

A ello pues: el acto que generó más basura fue el que metió con calzador nuestra teniente alcalde y que no tenía nada que ver ni con el Womad, ni con los actos que han venido celebrándose allí, desde hace años. Ese acto sacó de sus alpendres a los chandaleros, lobas, coyotes y pitufos maquineros de nuestra ciudad, para los que lo importante es brincar como zarandajos sin ton ni son, romper cráneos ajenos y coleccionar tubos de escape, que consiguen desmontándolos de sus motos, acabaditas de comprar, o de las ajenas.

¿Se le escapa a alguien lo que opina esta ralea de mantener limpio lo que no sea su moto o sus playeras?. Si alguien tiene duda que se lo pregunte a los carnavaleros de mascarita o a los servicios municipales de limpieza de Las Palmas de Gran Canaria y de Telde.

También los otros actos generaron basura, mucha basura, la que es habitual en grupos de miles de personas, y que viene a ser más o menos la que genera un domingo de sol, el sumidero que desemboca en el Muelle Deportivo o un asadero mitin en Las Mesas. Bueno, con ese argumento probablemente nuestro alcalde programará sus próximos mítines en la Planta de Residuos de Juan Grande ¿saben? por eso de lo cochinos que somos todos en esta ciudad, y cerrará la playa a los bañistas, los pescadores, los cangrejos,... a todo lo que ensucie. Vamos, que dejará la playa como el salón de una suegra coñona: ver pero no entrar.

Por otro lado, Manolo Vieira nos describe con pelos y señales al bañista que, de espaldas a la playa, mirando a La Barra y con el agua a la altura del ombligo, se relaja largando sus aguas menores en la marea. ¿Les suena la estampa?. ¿A que es tan típica como las tartanas del Santa Catalina?. Pues multipliquen y verán si los cabosos tienen o no más motivos para cambiar de charco un domingo cualquiera de sol que durante las noches de concierto.

Pero, y ya les pregunto a los que han ido a los conciertos, ¿dónde se han desahogado los que no han utilizado los métodos tradicionales?. Con una suerte de político tránsfuga, en casa de algún familiar de la zona; en los bares (bueno suelen estropearse en esas fechas); en los baños químicos, cuando averiguan dónde se encuentran, atinan con la línea de guaguas para poder llegar y logran aguantar la cola kilométrica sin dejar la raya canela que nos contaba Pepe Monagas... En fin ¿a que todo son facilidades para estos menesteres?. Pues todo esto es responsabilidad de la organización, es decir, de la corporación, es decir, de los que se quejan de los cochinitos que se somos.

Por último, los ruidos. Partamos de que los equipos instalados son los adecuados para que escuchen como Dios manda las miles de personas convocadas, que además suelen aplaudir y acompañar a los grupos con deleite (más ruido). ¿Dónde radica el problema de esos ruidos?. Según la corporación en la fauna local, es decir, en las palometas, los burgaos, los cangrejos de nuevo y demás compañeros de baños.

Es la coherencia en estado puro: a estos bichos no les perjudica la cada vez mayor cantidad de arena que se acumula dentro de la Barra, y que aconseja un dragado urgente desde hace años; tampoco les perjudican los desagües de la ciudad a la altura de la CICER, ni los de la costa de Arucas; por no perjudicarles, no les perjudican las 2 toneladas de basura que se sacaron hace poco del fondo en las que se incluían puertas de ascensores y carritos del hiper. Lo que les perjudica es el ruido de los conciertos.

Y sin embargo, mis niños, en el problema de los ruidos sí que aciertan. Y de qué manera: van a celebrar el WOMAD en el Parque Santa Catalina, a 100 metros de un centro de la Tercera Edad y de un hospital. Desde luego no hay fauna local a la que molestar pero sí gente, la misma que debe aguantar las dos o tres semanas de mogollones y chandaleros.

Y es aquí donde se descubre la trampa de la corporación. Porque ¿saben? al final sí que protegen a una especie sacando los conciertos de la playa. Lo raro es que estos bichitos no corren peligro de extinción, viven en primera línea de playa a 200.000 ptas. el m2, y son digamos "cercanos" al oído y las firmas del Partido Popular. Al final, no celebrar el Womad en Las Canteras se parece al problema de la depuradora de Barranco Seco: el tufo.