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Roberto Cabrera es uno de los músicos de jazz más conocidos de las islas, pero también es un prolífico escritor con varias novelas en su haber La publicación de tu novela La nube especular fue toda una sorpresa para los que desconocíamos tu obra literaria. El texto llegó a merecer un interesantísimo ensayo crítico del doctor Ángel Sánchez, ¿podrías hablarnos sobre la génesis de esta obra? Hay muchas maneras de negarse a la "integración", "normalidad", forzadas, y a otras "metáforas". Al menos a convenir con ellas. La Nube Especular es la respuesta a estos procesos con que opera la sociedad sobre nosotros. En cierto momento de la vida quién no ha tenido que regresar al hogar, al pueblo, a tu barrio, recuperar los jirones de tu infancia o salirte del desclase practicado por los forjadores de ilustres caballeros, La Nube Especular refleja el cambio de piel experimentado , al poner los pies en el suelo y desvanecerse los sueños. La experiencia más determinante para mí fue el rock progresivo del Grupo Salvaje. Apareció aquí un mundo ácido y fascinante, un mundo paralelo, marginal a casi todo e impermeable. Según los intelectuales de entonces éramos un grupo del lumpen. Lo que más me gustó de la crítica de Ángel Sánchez fue lo de "individualismo irrompible". Con sus trabajos críticos estaba animando el mundo narrativo canario. Me parecía difícil tener un lector así y lo agradecí enormemente, porque fue toda una sorpresa. Había leído su poemario "Pasalabola" cuando era estudiante en la facultad. Fue una etapa muy creativa donde existía una editorial canaria como Inventarios que publicaba textos que aun son desconocidos por muchos lectores, como la poesía de Severo Sarduy quien publicaría en Canarias "Overdose" (Sobredosis). Allí están todos los grandes del jazz soplando y defendiendo trincheras como las de los "blackpanters". Quizá por eso quizá amo tanto el free. Utilicé esa letra en un tema donde usábamos sirenas de policía, recuerdo. Cuando lo escuchó el escritor José Antonio Padrón, dijo, esta música es un "Harlem metafísico". Tus personajes suelen ser jóvenes universitarios desorientados, que pretenden encontrar en la cultura un asidero para sus cuitas existenciales. ¿Te consideras un autor esencialmente autobiográfico, en tu faceta de narrador? En las novelas suele haber todo tipo de personajes, algunos son actores secundarios de esos que debieran llevarse la estatuilla a su casa y colocarla sobre la chimenea. Pero como decía Beckett "el autor ha desaparecido del texto contemporáneo". Creo que más que autor biográfico soy actor de ficciones en cuyos ángulos existenciales se reflejan otros actores sociales de carne y hueso, y uno mismo desde luego en ciertas proporciones. Pero tiene como el deber de "hacerse el muerto". Como bien significa el escritor dublinés. Ídolos de Bruma primera experiencia novelística la escribí de un tirón y en primera persona. A menudo resulta más fácil entender a otro que a uno mismo. En realidad, uno es "el otro" de las novelas que escribe. En esta época tuve la enorme suerte de encontrar a Bermejo, Arozarena, Isaac. Éstos, junto a Albelo, Espinosa, Pimentel o López Torres fueron mis predilectos. "Ángeles Caídos", para cierta crítica de entonces. Los verdaderos agonistas de lo que "finjo" en La Nube Especular, porque la "desazón existencial" del escritor canario no la hemos inventado nosotros. Lo que podríamos llamar La dispersión en tus obras... La dispersión como trastorno de la personalidad puede ser un handicap en la vida... Pero las invariantes artísticas o intelectuales, al mantenerse, equilibran muy aceptablemente la balanza. Ambas inquietudes, (música o literatura por ej.) te dicen el cuándo y cómo de la trascendental "servidumbre". De todas formas, "contestar" al falso ordenamiento discursivo que padecemos implica ir a la ruptura asignificada, a la estratificación, a la dispersión, a la fuga, a conectar la máquina de uno con otras máquinas abstractas, contra la cultura letrada. ¿Proyectos literarios...? Escribir, fuente de felicidad como pocas. Espero que mis poemas tengan algún día continuidad si se publica Las Uvas del Mar de las Tinieblas. Pienso sacar la última novela corta que completará a La Nube Especular y La Yerba Negra. Los Lunares del Césped. Afortunadamente la experiencia de la puesta en escena de Nómada en Makaronesia, Ahul Fell-Awen haciendo jazz con Gato Gótico, por las islas, por Cuba, Argelia o Senegal, ha venido a demostrar que en algunas Instalaciones se puede hacer un lugar a lo literario junto a la plástica o la música. La importancia está siempre en la hondura poética que se alcance. La fusión musical, por ejemplo el Beat urbano, es un agregado de tendencias. La sabia combinación de las Artes siempre ha tenido un impacto más que catártico. Ello no niega el dominio en su propio ámbito particular. Pero hoy no es extraño que un autor navegue por diferentes lenguajes artísticos, simultaneándolos, sin tratar de ahogar su profesión de fe hacia ninguno. Más bien tratará de amalgamarlos como en el jazz. |