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Excursiones en Canarias. Gran Canaria

Ruta Norte

Esta es una ruta circular en automóvil, que parte y acaba en Las Palmas de Gran Canaria. Si se está quedando en algún lugar del Sur, lo primero es llegar a Las Palmas de Gran Canaria, cosa sencilla siguiendo la autopista GC-1. Una vez en Las Palmas, desde la Avenida Marítima se toman los túneles del Ingeniero Luengo para salir directamente hacia el norte por el Rincón. Si se desea hacer con más calma, puede dividirse esta excursión en dos jornadas, una para visitar los pueblos de la costa (Guía, Gáldar y Agaete), y otra para los del interior (Arucas, Teror, Firgas y Moya).

Lo primero que vemos, aún en la ciudad, es el flamante auditorio Alfredo Kraus. Siguiendo la carretera, vale la pena detenerse un momentito en el mirador que, protegido por la escultura de un atlante, ofrece una bonita vista de la costa. Algunos kilómetros después, se ha de coger la desviacion a Arucas. En este pueblo destaca la iglesia, de estilo gótico, a la que se llama "la Catedral de Arucas", su interior también tiene varias piezas artísticas muy interesantes. Cerca de la iglesia estan los jardines municipales y el Parque Gourié, ideales para un tranquilo paseo. Arucas es famosa por dos cosas, el trabajo de sus canteros, que puede apreciarse en numerosas casas y construcciones del centro del pueblo, y su ron, Arehucas, cuya fábrica puede ser visitada.

Desde Arucas podemos ir hacia Teror. En la carretera que une Arucas con Teror se encuentra la Finca de Osorio, que se dedica a actividades de educacion ambiental, y donde destacan la casa central, el jardín francés cercano a la misma, y las numerosas especies vegetales de sus jardines. Los fines de semana está abierta al público. En Teror esta la Basílica del Pino, del siglo XVII, aunque conserva la torre construida en el siglo XV, justo después de la conquista. En esta basílica se venera a la Virgen del Pino, patrona de Gran Canaria, que segun la tradición, se les apareció a dos aborígenes en un pino (de ahí su nombre). En septiembre se celebra la romería del Pino, la más importante de la isla, en la que campesinos, ganaderos y fieles de toda la isla acuden, muchos caminando (hay unos 30 km desde la capital), a la basílica. Los domingos hay un importante mercado en las inmediaciones de la plaza, y no se puede ir a Teror sin probar sus chorizos, una pasta de color rojo.

Desde Teror volvemos hacia la costa, pero esta vez nos dirigimos hacia Moya, pasando por Firgas. En Firgas destacan su plaza y su iglesia, y es donde se envasan las aguas minerales de su mismo nombre, las más conocidas de las islas.

El último pueblo del interior al que llega esta excursion antes de volver a la costa es Moya, donde destacan su iglesia, construida al borde de un impresionante barranco, sus bizcochos y suspiros (dulces típicos del lugar), y el bosque de Los Tilos, la mayor muestra de laurisilva de Gran Canaria (la laurisilva es un bosque húmedo que casi no ha evolucionado desde el Terciario, solo presente en Canarias y muy pocos sitios más. En Gran Canaria ha casi desaparecido, anque pueden encontrarse importantes formaciones en Tenerife, La Palma, y sobre todo, en el Parque Nacional de Garajonay, en la Gomera). Para volver de Moya a la costa debemos coger la GC-150, que precisamente pasa por la entrada al barranco de Los Tilos.

La llegada a la costa se hace en las cercanías del Cenobio de Valerón, un importante yacimiento arqueológico. De vuelta a la capital, tome nota de que poco después del Cenobio, justo depués de pasados los dos altos puentes y los túneles, hay un mirador con una bonita panorámica de la costa norte. Siguiendo la excursión hacia el oeste, si evitamos la nueva carretera de circunvalación se llega al pueblo de Guía, famoso por sus quesos, especialmente el "queso de flor", llamado asi porque para cuajarlo se usa la flor del cardo. Al lado de Guía esta Gáldar, la que fuera capital aborigen de la isla antes de la conquista castellana. En esta villa se encuentra también la Cueva Pintada, otro importante centro arqueológico cuyo principal atractivo son las pinturas de sus paredes. En estos momentos esta restaurándose y cerrada al público, pero es posible que se abra en unos pocos meses. De Gáldar también vale la pena ver su iglesia, donde se conserva la pila en que se bautizaron los aborígenes grancanarios y un gran órgano.

Siguiendo la carretera se llega al pueblo de Agaete, un pueblo marinero en el que la construcción de un muelle de pasajeros ha provocado la llegada de numerosos turistas. El pueblo de Agaete esta al pie de los riscos de Tamadaba, una impresonante mole en cuya cima esta el pinar del mismo nombre. A un kilómetro del pueblo esta el Puerto de las Nieves, donde vale la pena comer un plato de pescado fresco del día en alguno de sus numerosos restaurantes. Al lado del puerto, en las aguas de playa de Agaete, se encuentra un monolito natural, llamado El Dedo de Dios. Cerca de Agaete esta la playa de Guayedra, una de las mas bonitas y tranquilas de la isla, aunque en octubre tiene fuertes mareas (y es nudista, aviso). También en Agaete, si se va bien de tiempo, vale la pena visitar el Valle, como llaman los lugareños al Barranco de Berrazales. Por cierto, si visita Agaete el cuatro de agosto, no piense en volver en las próximas horas: se celebra la fiesta de La Rama, una de las más importantes y populares de la isla.

En Agaete acaba nuestra excursión, y la vuelta se hace a través de la carretera del norte, que une esta villa con la capital de la isla en apenas veinte minutos.