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El perfil de las islas es muy variado, sin embargo todas menos Lanzarote
y Fuerteventura presentan unas cumbres centrales dominantes desde donde
se descuelgan unas laderas de exageradas pendientes, acompañadas de
profundos barrancos, que desembocan en el mar. Las altas pendientes
ocasionan costas acantiladas de gran altura a su llegada al mar.
En Lanzarote, Fuerteventura y en las costas sudorientales de
Gran Canaria, se encuentran importantes extensiones arenosas, en algunos casos formando
dunas, pero en general, las costas de las islas, sobre todo
en el Norte, presentan grandes paredones de acantilados.
El material original de los suelos, condicionados principalmente por el clima y la altitud,
es de tipo volcánico.
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